Compartir también es amar
En esta Cuaresma, descubramos que la mesa de casa puede ser un lugar de encuentro, escucha y amor.
En esta Cuaresma, descubramos que la mesa de casa puede ser un lugar de encuentro, escucha y amor.
A veces queremos que todo pase rápido, pero Dios nos enseña algo distinto: aprender a esperar
¿Y si hoy descubres que Dios te escribió una carta?
En Cuaresma Dios nos invita a algo diferente: hacer silencio para escuchar su voz.
En esta Cuaresma descubrimos que el tiempo presente es el lugar donde Dios nos espera: en la familia, en el perdón, en una conversación sincera o en una oración sencilla.
En esta Cuaresma recordamos que el Espíritu Santo es como el viento: no lo vemos, pero mueve nuestra vida.