Dedicación de la Basílica de Letrán
Se nos recuerda que hoy cada uno de nosotros, en Jesús resucitado, es "templo de Dios", porque el Espíritu mismo habita en cada uno de nosotros.
Se nos recuerda que hoy cada uno de nosotros, en Jesús resucitado, es "templo de Dios", porque el Espíritu mismo habita en cada uno de nosotros.
El amor no puede ser solo pronunciado, debe demostrarse con hechos.
Jesús, María y José, nos muestran, con su propia personalidad, lo que es obedecer al Padre.
La Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos, que es completamente distinta del castigo de los condenados.
Entregado al ayuno, a la penitencia y a la oración, vivió de manera austera y humilde, irradiante de caridad.
La tradición de rezar por los difuntos, se remonta a los primeros tiempos del cristianismo, en donde ya se honraba su recuerdo, y se ofrecían oraciones, y sacrificios por ellos.