No es un tiempo menor: es tiempo de Dios
Comienza el Tiempo Ordinario y con él una gran verdad: Dios no se va cuando termina la Navidad, se queda para caminar con nosotros todos los días.
Comienza el Tiempo Ordinario y con él una gran verdad: Dios no se va cuando termina la Navidad, se queda para caminar con nosotros todos los días.
Dios no esperó, dijo “sí” primero, y ese “sí” sigue llamándonos a vivir con esperanza y alegría.
Creer en Dios puede quedarse en una idea; vivir la fe implica dejar que Dios cambie la forma en que amas, eliges y decides.
Jesús no observa desde lejos.
La fe no se queda en un momento emotivo.
Los Magos nos enseñan que la fe también se expresa con lo que entregamos.