Taller de Espiritualidad y Retiro de Reiniciación Cristiana 2026
10 de octubre de 2026
María Guadalupe Pérez - Misión Permanente
La Misión Intensiva 2026 dio inicio con la invitación a participar en el Taller de Espiritualidad, realizado cada sábado a partir del 15 de agosto, como preparación para vivir un encuentro personal con el Señor Jesús, con los ojos abiertos y el corazón palpitante, como expresaba san Juan Pablo II.
Como fruto de este proceso de preparación, los días 10 y 11 de octubre se llevó a cabo el Retiro de Reiniciación Cristiana 2026, en el que participaron 12 personas que, con entusiasmo y disposición, se prepararon para renovar su encuentro con Cristo y fortalecer su compromiso como discípulos misioneros.
A lo largo de los años, el Señor Jesús ha suscitado discípulos y apóstoles dispuestos a colaborar en la misión intensiva. En esta ocasión, el equipo coordinador puso al servicio de la comunidad sus dones, talentos y experiencia para hacer posible este retiro parroquial. Agradecemos de manera especial a la Hna. Lupita de la Congregación de Nuestra Señora de la Vida por facilitarnos las instalaciones para la realización de este encuentro.
El sábado 10 de octubre, nos reunimos para comenzar esta experiencia de fe, esperanza y alegría. Durante la jornada, vivimos intensamente las reflexiones que nos prepararon para el primer bloque del retiro: la Renovación del Bautismo.
Posteriormente, llegó el momento de la Liturgia Penitencial, en la que el P. Jesús García, CMF nos acompañó en un camino de reconciliación y renovación interior. Fue una oportunidad para responder personalmente al llamado de Jesús, reconocer el amor del Padre y redescubrir nuestra identidad como hijos de Dios. Al concluir la celebración, nos abrazamos como hermanos, reconociéndonos parte de una misma familia: la familia de Dios.
El domingo 11 de octubre nos reunimos nuevamente para continuar con los bloques II y III del retiro: la Renovación de la Confirmación y la Renovación de la Eucaristía.
La mañana estuvo marcada por la reflexión sobre la presencia y la acción del Espíritu Santo, recordando la promesa del Padre, que es para todos. Mediante la Liturgia de Consagración, el sacerdote nos guio en la oración para abrir el corazón al Espíritu Santo y renovar nuestro compromiso de reconocer a Jesús como Señor de nuestras vidas: en la familia, el trabajo y la sociedad. Así, fuimos invitados a colaborar en la construcción de un mundo nuevo, guiados por el Evangelio.
En el tercer bloque, dedicado a la Renovación de la Eucaristía, recordamos que Jesús nos llama a ser sus discípulos y apóstoles, viviendo nuestra fe en pequeñas comunidades parroquiales, profundizando en sus enseñanzas, participando de los sacramentos y perseverando en la oración, al estilo de las primeras comunidades cristianas.
La celebración de la Eucaristía fue el momento culminante del retiro. En ella, el sacerdote nos exhortó a seguir a Jesús con la fuerza del Espíritu Santo, haciendo de nuestra vida un testimonio de amor y servicio para contribuir a la construcción de un mundo mejor.
Durante ambos días, también compartimos los alimentos en un ambiente de comunión fraterna, así como cantos de alabanza y momentos de meditación que fortalecieron nuestros lazos como comunidad. Sin duda, fue un verdadero retiro: un tiempo para hacer una pausa en nuestras actividades cotidianas, encontrarnos con Dios y escuchar con mayor profundidad lo que Jesús espera de cada uno de nosotros. Agradecidos y enviados a la misión.
Damos gracias a Dios por hacer posible este encuentro y por los frutos que esperamos recoger en cada corazón. Agradecemos al equipo coordinador de Misión Permanente y al equipo sacerdotal por su acompañamiento, confianza, apoyo y oración, así como a todas las personas que colaboraron para llevar adelante esta experiencia.
A nuestra Madre Santísima, gracias por acompañarnos en el camino hacia su Hijo. Y a san Antonio María Claret, gracias por su testimonio y sus enseñanzas, que nos inspiran a ser misioneros apasionados por el anuncio del Evangelio y el crecimiento del Reino de Dios. Ponemos en las manos del Señor los frutos de este retiro, confiando en que Él hará germinar la semilla sembrada en cada participante y nos ayudará a perseverar en nuestra vocación de discípulos misioneros.
¡Gracias por ser parte de esta misión!
¡Los esperamos en la próxima Misión Intensiva 2026!