Semana Santa 2026
14 de abril de 2026
Pastoral de la Comunicación
La Semana Santa comenzó con un ambiente lleno de alegría y esperanza el Domingo de Ramos. Recordamos la entrada triunfal de Jesús, levantando nuestras palmas no solo como tradición, sino como signo de que queremos recibirlo en nuestra vida.
El Martes Santo vivimos una hermosa misa por los enfermos. Fue un momento profundamente humano y espiritual, donde la comunidad se unió para acompañar el dolor con fe.
El Jueves Santo nos tocó el corazón con el lavatorio de los pies. Ver a los sacerdotes arrodillarse nos recordó que el verdadero liderazgo es servir. Después, la adoración al Santísimo nos regaló un espacio de silencio y encuentro íntimo con Jesús.
El Viernes Santo fue un día intenso. Por la mañana, vivimos el viacrucis por las calles, llevando la fe a los alrededores de la Parroquia, y también se realizó otro más tarde en la capilla para quienes no podían caminar. Por la noche, la celebración de la Pasión: el silencio, la postración de los sacerdotes, la adoración de la cruz, todo nos habló de un amor que se entrega totalmente. Terminamos con el rosario del pésame a la Virgen.
El Sábado Santo, en la Vigilia Pascual, vivimos la noche más importante de toda nuestra fe: la Pascua, el paso de la muerte a la vida. Iniciamos en la oscuridad, que poco a poco fue vencida por la luz del cirio pascual, recordándonos que Cristo es la luz que nunca se apaga. A través de la Palabra, recorrimos la historia de la salvación, entendiendo cómo Dios ha guiado siempre a su pueblo hacia la vida. Luego, al renovar nuestro bautismo, no solo recordamos un momento del pasado, sino que reafirmamos que también nosotros hemos pasado de la oscuridad al pecado a una vida nueva en Cristo.
Finalmente, el Domingo de Resurrección celebramos la victoria de la vida. Cristo vive, y eso lo cambia todo.