Posada Parroquial 2025

18 de diciembre de 2025

Pastoral de la Comunicación

La posada nos recuerda el camino de María y José, que buscaron un lugar donde Jesús pudiera nacer. Al revivir este momento, aprendemos que Dios no llega envuelto en comodidades, sino que toca la puerta de los corazones sencillos y disponibles.

Comenzamos esta posada recorriendo las calles aledañas colocando cinco estaciones con signos del nacimiento de Jesús.

  • El pesebre es uno de los signos más elocuentes: un lugar sencillo donde Dios decide nacer. Nos recuerda que Jesús no busca lujos, sino corazones humildes.
  • La paja, frágil y pobre, simboliza nuestra propia debilidad, aquello que creemos que no es digno y que, aun así, Dios elige para hacerse presente.
  • La luz ocupa un lugar central en la posada. En medio de la noche, una vela encendida anuncia que la oscuridad no tiene la última palabra. Cristo es la Luz que ilumina nuestras dudas, miedos y caminos inciertos. Cada luz encendida en la posada es una invitación a ser esperanza para otros.
  • El pan compartido es signo de fraternidad y de vida. Nos recuerda que Jesús nace para partirse y entregarse, y que la fe se celebra cuando nadie queda excluido. Aprendemos que compartir lo que somos y tenemos es una manera concreta de preparar el corazón para la Navidad.
  • El silencio tiene un valor profundo. En medio de cantos y alegría, el silencio nos ayuda a reconocer que Dios nace en lo pequeño, en lo que no hace ruido. Es en el silencio donde el corazón escucha, donde la fe madura y donde Jesús encuentra espacio para nacer de verdad.

Todo el camino estuvo acompañado por villancicos y al terminar el recorrido cantamos la letanía de la Posada, en el Dispensario del Valle, en donde al final colocamos al niño Jesús en el pesebre cantando Noche de Paz.